En Vier letzte Lieder, la obra póstuma de Richard Strauss, la sublime interpretación de 1966 de Elisabeth Schwarzkopf no ha sido superada, ni lo será, porque la perfección es insuperable...
En este mismo disco, pero con Solti dirigiendo esta vez a la LSO, tenemos la nana más linda en la más delicada interpretación de la bellísima voz alemana:
Una joya de disco que gana con los años.